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07
08
2017

¿Correr en verano?

Por Las Mesas 0

El clima sofocante es el enemigo principal del deporte en verano, a pesar de ser esta la mejor época para ejercitarnos las complicaciones se acumulan cuando queremos mantener el nivel físico. Estudios y profesionales lo recomiendan: nuestro cuerpo aprende a sudar más (y a refrigerarse) si entrenamos con calor y la salud cardiovascular se ve afectada positivamente gracias al aumento de plasma en la sangre.

La reacción que se produce en nuestro organismo cuando el sol aprieta con fuerza es que la temperatura del core se dispara y la sangre se aleja de los músculos a la superficie de la piel para disipar el calor.

Correr es la actividad deportiva de exterior por antonomasia pero dependiendo de qué tipo sea tu meta de entrenamiento seguiremos algunas pautas para no sufrir por el imperioso calor. ¿El ojo puesto en una competición? Lo mejor es descansar durmiendo correctamente por la noche, cambiar la carrera por distancias a una carrera por tiempos evitando así problemas con recorridos extensos que puedan causarnos un sobreesfuerzo. La media es que nuestro cuerpo es un 10% más lento cuando corremos con calor.

¿Corres para estar en forma? La mejor opción es elegir un buen centro deportivo que cuente con maquinaria adecuada para tus carreras, en Las Mesas contamos con una amplia gama de cintas de correr de última generación para que sigas con el ejercicio bajo techo. Con realizar tres carreras a la semana de moderadas a intensas es suficiente si te ejercitas en exterior, además intenta elegir sitios arbolados cubiertos del sol y evita calles que puedan molestar en la vista por el reflejo del suelo, recuerda hidratarte con agua y hielo, y, sobre todo, corre por sensaciones no por ritmo.

Un consejo a tener en mente es llevar a cabo la actividad física a primera hora de la mañana: empiezas el día con energía que se distribuirá a lo largo del día y terminas el entrenamiento con luz y gente alrededor consiguiendo una carrera más segura.

Por último, ten en cuenta utilizar ropa de colores claros para que reflejen la luz y fabricada de materiales ligeros y absorbentes. Como comentábamos con anterioridad, hidrátate antes, durante y después de entrenar (y si el ejercicio lo permite en cada pausa). En verano procura beber agua durante tu día normal, no solo en la actividad física.